
Habia una vez una niña morena de ojos de un color especial..
La gente decía que tenía los ojos azules, pero solo quienes la conocian de verdad y pasaban mucho tiempo con ella sabian lo peculiares que resultaban.
Gris casi blanquecino, gris azulado, azul, turquesa, verde o incluso con en centro el ojo marrón (Si, si.. marrón) sus ojos cambiaban de color en función de la luz y su estado de ánimo.
Todo aquel que le presentaban alababa sus ojos y decian maravillas sobre ellos.
La gente se le acercaba y era amable con ella.. incluso llegaban a tirarle los trastos solo por este rasgo facial.
Llegó el dia en que la niña se cansó de la babosería y superficialidad de la gente y comenzó a odiar el color indefinido de sus ojos.
- ¿Por qué no podran ser como los de los demás? Quiero que la gente se acerque y me valore por como soy.. no por como sea mi fisico. No quiero tener los ojos azules..
Un día, la niña cogió dinero y fue a una optica. Compró unas lentillas marrones, las más oscuras que pudo encontrar, y las dejó encargadas.
El día que llegaron sus lentillas corrió a casa impaciente por ponerselas y verse, por fin, con un color definido y común.
Para ser una más y dejar de destacar por esta caracteística..
Viendose en el espejo se sintió feliz y realizada. Murió la niña de los ojos "azules" y nació Nay.. la chica que hay detrás de esta fachada.
Ese día fue ayer.. y fue uno de los más importantes de mi vida.
Nay Góngora.